El consumo de carne y
el medio ambiente
No se suele hablar de ello en los medios, debido a que las
industrias cárnicas son realmente poderosas. Pero según la ONU, la crianza la
de animales para el consumo humano es el segundo responsable del cambio
climático, debido a la gran cantidad de CO2 que se produce. Solo las industrias
energéticas y manufacturera la superan. La contaminación de los coches y otros
medios de transporte es muy inferior a la contaminación debido a la industria
cárnica. ¿A que eso no lo sabías?
La crianza de animales para consumo humano supone que se
destine el 80% de toda la producción agrícola a su alimentación. Solo el 20%
restante es para los humanos. Esto supone un gran esfuerzo humano, además de una
cantidad inmensa de agua que hace crecer las plantas que harán crecer a los
animales que luego comemos. No es sostenible.
Actualmente, si se administrara mejor la forma de conseguir
alimento en la Tierra, habría comida suficiente para 9.000 millones de personas
en el mundo, pero la gran producción cárnica de los países más avanzados hace
que muchos otros países no dispongan de alimento para toda su población. Según
la ONU “si queremos salvar al mundo del hambre, la escasez de combustible y el
cambio climático, los habitantes del planeta deben iniciar un cambio hacia un
dieta vegana”. Esto es, no consumir carne o, al menos, todos los días.
Además de las emisiones de CO2 por las fábricas donde se
fabrica la carne, los animales producen grandes cantidades de este gas en su
aparato digestivo, donde se produce la fermentación de los alimentos que
ingieren. Este CO2 es emitido a la atmósfera, donde hace aumentar la
temperatura de la Tierra provocando el derretimiento de los polos, el fin de
muchas especies y el aumento del nivel del mar, además de cambios en la
climatología de los países.
En España, se han denunciado otros problemas
medioambientales en estas empresas, debido a los vertidos de deshechos. Estas industrias
vierten purines al medio ambiente, que es como se le llama a la mezcla de aguas
residuales, restos vegetales, animales muertos, excrementos… Los purines tienen
mucho nitrógeno, fósforo y potasio, y hacen que la tierra donde se vierta no
sea fértil. Y no hablemos de cuando se vierten a un río y contaminan el río,
las tierras colindantes, y el mar al que desemboca.
En la actualidad, montones de bosques son talados para
dedicarlos al cultivo de vegetales que luego comerán los animales que comemos.
Por no hablar de la salud.
El consumo de carne y
la salud
Por una parte, el consumo excesivo de carnes aumenta la
obesidad y los problemas derivados de ella (cáncer, diabetes, colesterol,
enfermedades cardiovasculares como infartos…). La OMS ya declaró hace unos años
que la carne roja es “un posible carcinógeno para humanos” mientras que la
carne procesada confirmó que era “un carcinógeno para humanos”. Es decir, una
sustancia que provoca que el humano que la consume en grandes cantidades
desarrolle un cáncer.
Por no hablar del problema de los antibióticos. Ya existen
varios casos de superbacterias resistentes a todos los antibióticos. Las
personas que enferman por ellas son incurables, y finalmente mueren sin que
haya ningún fármaco para ellos. Debido a que las empresas no quieren perder
dinero por animales muertos, administran a los animales grandes cantidades de
muchos antibióticos. Esto hace que las bacterias mueran pero que, si hay una
bacteria que por una casualidad (mutación puntual) es resistente, sobreviva. Al
sobrevivir ella sola, comenzará a reproducirse, y el resto de bacterias serán
como ella, resistente.
En España, 2500 personas mueren cada año por ineficacia de
los antibióticos, y el problema va a más. Se estima que en el año 2050 morirán
más personas por resistencias a los antibióticos que por accidentes de tráfico.
Pero en los medios no se habla de esto, solo se habla de que la culpa es del
médico que receta un antibiótico cuando no debe.
La actualidad y el
futuro
Por supuesto, sabemos que comer carne con moderación (1 vez
a la semana) es beneficioso pues aporta nutrientes que no podemos encontrar en
la mayoría de vegetales. Aunque mucha gente comienza a ver otras alternativas
(y las grandes empresas se dan cuenta de que es un filón y pueden ganar mucho
dinero), el mundo todavía está lejos de un cambio. Por ello, apuestan de
momento por una producción de carne más sostenible, que disminuya las emisiones
de gases y productos de deshecho contaminantes.
